The real Santa´s home
by finlandia
Finland (http://www.gonowfinland.com) is the home country real Santa Claus (Weihnachtsmann, Papa Noel, Father Christmas, joulupukki). Santa can not live on the North Pole. There is nothing to eat for his reindeer there. So Santa lives on Korvatunturi (Ear Mountain, a fell, i.e. an arctic treeless mountain, http://www.korvatunturi.fi) in Finland. On the home page of Korvatunturi you find games and puzzles, questions about Santa Claus, recipes from Mrs Claus, Korvatunturi Club etc. You should absolutely visit Santa Park (http://www.santapark.fi) in Rovaniemi.
The main post office of Santa Claus is in Rovaniemi, too. Finnish Santa receives about 600,000 letters per year from over 150 countries. Through the years Finnish Santa Claus has received eight million letters! He hopes to get real letters this year, too. Santa's address is 'Santa Claus, FIN-96930 Arctic Circle, Finland'. Santa´s e-mail address is santa.claus@santaclausoffice.fi. You can also visit virtually his nice and warm office on pages http://www.santagreeting.fi and http://www.santaclausplaza.com. On that page you find a wonderful animation called 'Santa´s Story' and a virtual Christmas calendar, too. See also http://www.santatelevision.com, http://www.gonowfinland.com and http://www.santaclauslive.com!
To know Santa is to love Santa!
Southern Finland: from Helsinki to Pori
by Jordioc
NOTE: Sorry, at this moment it's in Spanish. I'll translate it soon. If you don't understand it, use the VT or the Altavista translator. Or... come on! Just try to understand it... ; D
The pictures are in my personal website: http://www.geocities.com/jordiort/southernfl.htm
FINLANDIA SUR
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de Helsinki a Rauma
(by Jordi Ortega)
-El país donde la alta tecnología convive con la naturaleza-
Al ver que en verano, a media noche, el sol sigue resplandeciendo te das cuenta de que en Finlandia estás bastante arriba. Otro indicador son las temperaturas, que pueden pasar de – 50 Cº en los inviernos de Laponia, tierra de Papá Noel. El sur es la zona más industrializada del país aunque no por ello menos silvestre. Subir por la costa oeste, de Helsinki hasta Rauma, es en verano un viaje cómodo por la parte más urbana de Finlandia haciendo bellas incursiones en la naturaleza sin pasar frío ni enfangarse demasiado los zapatos.
Lo más bonito de Helsinki para mí es la catedral luterana. Pero no el edificio en sí sinó sus escaleras, que parecen una gradería aunque en realidad son un escenario donde los finlandeses actúan en el teatro de la vida: se sientan, hablan, comen, leen el periódico, hacen los deberes, miran las gaviotas, y si es uno de esos días cercanos al verano en los que en el cielo hay sol, se dejan calentar por él.
Frente a estas escaleras está la Plaza del Senado. Con su suelo empedrado, su jardín en el centro, el edificio del Consejo de Estado y la Universidad, obras de J.L. Engel, y el olor del puerto que está detrás. La catedral también merece nuestra atención, evidentemente. Los muros blancos levantan una inmensa cúpula de color verde que, vista desde abajo, parece estar coronando el mismísimo cielo.
El edificio es de estilo neoclásico, como toda la plaza, magnánimo por fuera y austero por dentro. La ciudad cuenta con otra catedral, la catedral de “Uspensky”, el mayor templo ortodoxo de toda escandinavia, construido en ladrillo rojo por los rusos, que dominaron el país de 1809 a 1917, arrebatándoselo a los suecos, que llevaban allí desde el siglo XII.
En cuanto a los edificios civiles, destaca el arquitecto contemporáneo Alvar Aalto, autor de la Casa Finlandia, centro de congresos de primer órden, del Edificio de la Seguridad Social y de la Casa de Cultura. También hay que visitar el Estadio Olímpico (1952), El jardín de Invierno y la Opera Nacional.
Helsinki tiene la belleza elegante de las ciudades del norte de Europa y la vida de las del Sur. Los jóvenes se estiran en la hierba de la avenida “Esplanadi”, en el centro de la capital, que lleva desde el Hotel Marski hasta la Plaza del Mercado, donde venden desde gorros nórdicos hasta fresas de Huelva. En las fuentes, las adolescentes coquetean hablando con sus móviles, Nokia, claro. Por algo “el móvil está diseñado para ser un objeto muy deseado y de moda”, explica Riitta Mard, jefa de comunicación de Nokia.
Todo esto en verano, que es cuando el país despierta de su sueño hivernal y enloquece, vistiendo a sus flores y a sus niños con los colores más vivos que podamos imaginar. Pero en invierno “hace tanto frío que se te congelan los pelos de la nariz”, dice Paco Sala, un barcelonés que trabaja en Nokia, la compañía más internacional de Finlandia, número uno del mundo en telefonía móvil.
Helsinki
capital moderna y cívica
En la capital finlandesa hay medio millón de habitantes que conviven sin agobiarse, cada uno en un ámplio “espacio vital”: la densidad de población del país es de 17 habitantes por km2 y la población total de 5 millones. Y cuando se mueven, en coche, tranvía, autobús, bici, patines o andando, cada uno tiene sus semáforos. Se sienten partes harmónicas de un mismo reloj de tráfico.
La capital fue construída en 1550 por el rey Gustavo Vasa de Suecia. Es una ciudad muy segura: prácticamente no hay ni hurtos. La política finlandesa también desentona un poco de la del sur de Europa, en 1999, 7 de los 17 ministerios estaban capitaneados por mujeres. El estado es tan asistencial, gracias a los elevados impuestos, que la baja por maternidad dura un año y la puede pedir el padre. Incluso el actual primer ministro la pidió. Finlandia, firme defensora de la Unión Europea, es una de las democracias más viejas de Europa y el país más caro de mundo en 1990.
A 15 minutos en barco, una horita si vamos andando sobre las heladas aguas en invierno, tenemos la “escapada” favorita de los habitantes de Helsinki: la isla de Suomenlinna. Se trata de una fortaleza construída en 1748 para protegerse de los rusos, que hoy es un parque repleto de museos y cafés declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Otro pulmón de Helsinki es el barrio de Käpylä, en las afueras. Reflejo del desarrollo económico conseguido tras la independencia de Rusia, sus casas de madera, diseñadas por Martti Välikangas en estilo clásico nórdico, albergaban a cientos de obreros. Hoy parecen de juguete, envueltas en preciosos jardines y habitadas mayoritariamente por gente bohemia y de profesiones liberales.
Y después de tanta visita, no hay nada como volver al centro y llenar la panza en el restaurante acristalado “Cappeli”, enmedio de la calle Esplanadi, y luego cruzar la calle y tomar un café y una pasta típica de chocolate en el popular “Fazer” (c/Kluuvikatu, 3).
La belleza de una carretera
Los impresionantes parajes finlandeses
Lo que en otro sitio es un mero desplazamiento por carretera en Finlandia es una visita panorámica. La “Kuninkiantie”, o carretera del rey, va de Helsinki en dirección Rauma. Pegado al cristal va deslizándose ante los ojos un escenario de verdes llanos. Sólo rompe la horizontalidad un casa de madera aquí, quizás de color rojo fuerte, y otra más allá, esta vez de color verde, azul o amarillo suaves.
Es la llamada tranquila de la naturaleza, de la cual nunca te sientes fuera, en un país con 20.000 islas y tantos otros lagos. Vale la pena parar en el pueblecito silvestre de Fiskars, cerca de Karjaa, cuna de la industrialización del país en 1650, y hoy sede de un completo museo. A continuación hayaremos en el mapa Perniö. Allí hay la granja de Särkisalo, de la cadena Lomarengas: un lugar donde olvidarás que estás en el planeta Tierra. Todas las habitaciones de este hotel rústico dan a un tranquilo mar. Pero también puedes alquilar una de las casitas de campo que están escondias entre los árboles, con una pequeña loncha de playa sólo para ti, e incluso un muelle de madera donde tumbarte a sentir el tiempo pasar, como dice la canción. Al final sientes que tienes resina, sabia vieja y corteza, como un árbol más.
La catedral de Turku
La fortaleza más preciada del país
Siguiendo carretera arriba llegamos a Turku, antigua capital de Finlandia. Hemos vuelto a la civilización. No demasiado lejos de la Plaza del Mercado se alza la Catedral, una inmensa fortaleza del siglo XIII que es la principal iglesia luterana del país. En la iglesia interior, de 1830, los colores rosados, azules y dorados nos hacen creer que estamos en un pastel de fantasía. La iglesia neogótica de Saint Michael es también una visita interesante.
Turku es famoso por su vida nocturna. Destacan tres pubs temáticos: el “Old Bank”, antiguo banco, el “Puutorin Vessa”, en su día un lavabo público, y el “Brewery Restaurant Koulu”, una antigua escuela de chicas donde los suspensos han dado paso a una cerveza negra de fabricación propia de sobresaliente. Todos ellos están cerca de la Plaza del Mercado, donde de día abriremos el apetito viendo un enorme repertorio de pescado ahumado. Podemos reconstituirnos en el simpático “Enkeli” (Ángeles), un restaurante “celestial” redecorado y repintado que parece salido de la mente de Dalí. El “Museo de Artensanos al Aire Libre” está situado en las afueras, en “Luostarinmäki”. Originalmente un barrio de casas de madera de 1750, hoy sigue habitado por artesanos que trabajan en este museo viviente desde 1937. La casa del pescador, la inprenta, la casa del tabaco o la del constructor de violines son impresionantes.
El viejo Rauma
Patrimonio de la Humanidad
Rauma está a 250 quilómetros de Helsinki y es uno de los seis pueblos medievales de Finlandia. Construída en 1442, estaba habitada por marineros y artesanos. En su casco antiguo alberga el mayor y más bonito conjunto de casas de madera de los países nórdicos. La singularidad de las casas, que datan básicamente de los siglos XVIII y XIX y ocupan en total 28 hectáreas, está certificada por la UNESCO, que las declaró en 1991 Patrimonio de la Humanidad.
Lo mejor para verlas es pasear por sus calles estrechas y empedradas –por donde hábilmente circulan muchas bicis- empezando por la Iglesia de la Sagrada Cruz, pasando por la Plaza del Mercado, desde donde se ve el Antiguo Ayuntamiento (1776), el Mercado de Pescado y las calles de “Kauppakatu” y “Vanhankirkonkatu”. Cada casa es de un tono distinto y sus flores completan la paleta de colores. En la artesanía de Rauma destacan los tejidos bordados a mano, como los lazos y las “puntas de cojín”. “Naol”, es la casa más valiosa. Su puerta tiene 300 años de antigüedad.
Cualquiera de los 750 vecinos del viejo Rauma que quiera hacer reformas debe consultarlo primero con el Centro de Rehabilitación, un local funcional donde también está el “Tammela”, el museo de las casas de madera, donde se explica la construcción y conservación del barrio.
La hospitalidad de los finlandeses no tiene diploma acreditativo pero un ejemplo basta. Queriendo ver alguna de estas casas por dentro, llamo a una puerta a las 8 de la mañana de un día lavorable. Momentos después estoy dentro fotografiando a dos niños tomando el desayuno, Oskari (de año y medio) y Saara (de 6 años). El tercero aún duerme. “La casa es muy caliente en invierno. Es perfecta para criar hijos”, me dice la madre. Cuando me marcho un vecino me dice que acabo de estar en la casa de un ministro. En el hotel rústico y familiar “Kalatorin Majatalo”, en el mismo barrio antiguo, también os sentireis como en casa.
El faro de los pájaros
La isla Kylmäpihlaja
Antes de partir de Rauma, y quizás de Finlandia, hay que ir a la Isla del Faro, o “Kylmäpihlaja” (árbol frío). El barquito que nos llevará nos permite vislumbrar el puerto de mercancías de Rauma, tan grande y moderno –el más eficaz de Finlandia- y a la vez tan limpio, a pesar de tener importantes compañías papeleras al lado, una de las principales indústrias juntamente con los metales, los equipamientos de ingeniería y los teléfonos móviles. Así mismo, si es una tarde de verano, veremos reuniones de amigos en toalla, sentados en la entrada de sus casitas de madera, enfriando sus cuerpos con una buena conversación al salir de la sauna.
Media hora y volvemos a estar aislados de la civilización. Como siempre que queramos en Finlandia. Montados en lo alto de la torre de 31 metros que preside la isla, un potaje de pescado caliente y un vaso de cerveza de la casa nos hará sentir verdaderos lobos de mar.
Dentro de este hotel restaurante que se inaugurará oficialmente en verano del 2002, podemos contemplar 29 tipos de pájaros distintos, que vuelan cada año 20.000 kms rumbo a Suráfrica, como el Lapintiira (“Artic Tern”), de pico rojo y cuerpo blanco y pequeño, el “Tylli” o el “Pihlaja”. Según el fotógrafo Raimo Sundelin, un enamorado de la Isla del Faro, la mejor época para verlos es con la llegada de las primeras nieves, hacia el octubre.
En verano los clubs de buceo montan safaris submarinos. No sólo en Rauma sino en todo el país los amantes del kayak hayarán un paraíso de lagos. La mayoría de sus habitantes tienen un barquito con el que los fines de semana se lanzan a “conquistar” pacíficamente alguna de las 20.000 islas del país.
Y en invierno las aguas heladas invitan a caminarlas. Son también muy populares la pesca y el esquí de fondo, sobretodo en Laponia, donde también se puede ir en trineo tirado por renos y observar las luces del Norte. O hacer un agujero en el hielo y bañarse en el agua al salir de la sauna. Es lo que se conoce como avanto: “sólo para los más duros”, comenta un oficial de aviación retirado, que ya se ha convertido en amigo mío en el avión de regreso a casa.
Normalmente no presto atención a las puestas de sol. Pero ese día de junio parecía que aquel enorme astro no terminaría nunca de ponerse en Rauma. Se hundía lentamente en el Báltico, destiñiéndose en toda la gama de colores rojos que existen. En Finlandia uno se vuelve sensible.
DATOS DE INTERÉS
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La comida
La carne de reno es exquisita. Se puede tomar “grill” o con salsa. En el norte es un plato habitual, junto al cerdo o a la ternera, pero en el sur se reserva para celebraciones. Es típico el pescado fresco o ahumado: sobretodo arenque báltico y salmón. El ahumado puede ser “frío”, sirviendo de entrante, o “caliente”, como plato principal. Dos panes típicos son el “peltoñoika” y el “ruis limppu”, que tienen forma de grandes roscos. Y en cuanto al vodka, el preferido es el “Koskenkorva”.
La sauna
Hay casi dos millones de saunas en Finlandia, que son una verdadera institución en el país. Prácticamente todas las casas, de campo o urbanas, por pequeñas que sean, reservan un espacio para la sauna. La gente se va a las playas como la de Yyteri, al norte de Rauma, para coger piedras para sus saunas. Son un placer diario para el invierno y para el verano, donde los finlandeses se relajan, conversan y olvidan por unos minutos la oscuridad y el frío. Lo típico al salir es echarse desnudos en la nieve.
Objetos de diseño
No hay problemas para comprar un regalo típico finlandés: las joyas y la cubertería tienen un diseño exquisito. Las tijeras y cubiertos Fiskars son conocidos internacionalmente y se fabrican en el pueblo del mismo nombre, cuna de la industrialización en Finlandia hace 350 años. No decepcionareis trayendo cubiertos Hackman, una pieza de joyería Kalevala, un jarrón de cristal Itala, un cuchillo lapón Marttiini o cualquier pieza de cerámica.
LA GUÍA IMPRESCINDIBLE
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1. Helsinki
Una capital moderna, límpia, bella que te enamorará.
2. Illa de Suomenlinna
El paraíso de los pícnics, a pocos minutos del centro de Helsinki.
3. Fiskars
Un pueblecito con un pasado industrial y un presente de belleza natural.
4. Turku
La antigua capital del país. Su catedral es una visita obligatoria.
5. Naantali
Un pueblo turístico ideal para la familia por el mar y el parque infantil de los “Moomins”, personajes de los libros infantiles de la escritora Tove Jansson.
6. Rauma
La ciudad de las casitas de Madera, belleza arquitectónica y natural. Su puerto deportivo y sus islas invitan a los deportes náuticos y al relax.
7. Pori
Es una ciudad moderna conocida por su “Pori Jazz Festival”, que se celebra cada mes de julio. El barrio de pescadores de Reposaari bien vale una visita.
8. Yyteri
La playa de arena fina de esta localidad de veraneo cercana a Pori es una de las preferidas de los finlandeses.
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